La objeción de conciencia es un mecanismo excepcional mediante el cual una persona se exime de cumplir un deber al que está obligada por ley en razón de que sus convicciones más fundamentales se lo impiden. Sólo pueden recurrir a esta figura las personas que prestan directamente el servicio, es decir, los médicos/as o enfermeros/as. La objeción de conciencia es de carácter individual y debe justificarse. Una institución no puede utilizar la objeción de conciencia como política interna para negarse a practicar la Interrupción o aborto, ni obligar a su personal médico a declararse objetor de conciencia.

En ningún caso la objeción de conciencia puede convertirse en excusa para negar la prestación del servicio. Si un médico decide no practicarte la interrupción o aborto amparado en la objeción de conciencia, la EPS está obligada a remitirte a otro médico que sí la realice. Si es el único médico/a en el lugar que puede llevar a cabo la interrupción voluntaria del embarazo o aborto, tiene la obligación de hacer el procedimiento con el fin de proteger tus derechos.