Resumen General
 

Tradicionalmente en Colombia, amamantar ha sido una práctica más generalizada entre mujeres de poco nivel de instrucción formal y residentes en zonas rurales. Paulatinamente ha ido incrementando tanto la duración total de lactancia materna como de la lactancia exclusiva, así como el porcentaje de mujeres que inician el amamantamiento, con incrementos interesantes entre mujeres universitarias y residentes en grandes ciudades como Medellín, Bogotá y Cali.

La mayoría de mujeres colombianas (97 por ciento) inició el amamantamiento de su último hijo nacido vivo, son principalmente las residentes en área rural, la región de Bogotá, las subregiones Santanderes, Atlántico-San Andrés-Bolívar Norte, y Cauca-Nariño sin litoral. Por departamento, mayor número de mujeres inicia lactancia en San Andrés y Nariño. Es mayor el porcentaje de mujeres que inician leche materna cuando nace su hijo en la casa atendida por partera.

El 49 por ciento de las mujeres informó haber puesto el niño al pecho en la primera hora, 22 por ciento empezó en las primeras 24 horas y el restante 29 por ciento en los primeros 3 días. Se tiende a iniciar tempranamente, durante la primera hora de nacimiento en la subregión de Cauca y Nariño sin litoral y el Departamento de Casanare. También lo hacen con mayor frecuencia mujeres de niveles bajo y alto de riqueza, con más años de educación formal y si sus hijos nacen en la casa.

Las duraciones de lactancia materna exclusiva y total han aumentado pero aún distan de las recomendaciones nacionales e internacional de 6 meses y 24 meses, respectivamente. La duración mediana de lactancia materna total en Colombia 2005 fue de 14.9 meses y de lactancia materna exclusiva 2.2 meses. Como es de esperar, la lactancia exclusiva disminuye a mayor edad de los niños, siendo común entre niños menores de 4 meses, para luego ser reemplazada por alimentación complementaria.

En este estudio se indagó sobre el tipo de alimentos complementarios que se ofrecieron a niños menores de 3 años en las 24 horas previas a la encuesta. Se encontró que los alimentos hechos de granos son el tipo de alimento que con mayor frecuencia consumen, seguidos por otros líquidos, carne, pollo, pescado o huevo, otras frutas y verduras que no aportan precursores de vitamina A y tubérculos y plátanos.

Los alimentos de menor uso diario son: verduras y frutas amarillas o verde oscuro, productos lácteos como queso, kumis o yogurt, leche en polvo para bebé y leguminosas. Coincide en que estos alimentos son los de mayor uso en 7 días, o sea que no son ofrecidos a los niños diariamente sino semanalmente. En esto podría estar incidiendo el aspecto económico, pues además son los alimentos de mayor costo.

En Colombia existe malnutrición, tanto por desnutrición, como por riesgo de sobrepeso y obesidad. El 12 por ciento de los niños menores de 5 años presentaron desnutrición por baja estatura para la edad, también conocida como desnutrición crónica; ésta se distribuyó en 10 por ciento de moderada y 2 por ciento severa. El 7 por ciento de los niños menores de 5 años presentan bajo peso para la edad, anteriormente denominada desnutrición global, distribuida en 6 por ciento moderada y uno por mil severa. La prevalencia de la desnutrición por baja estatura para el peso, conocida como desnutrición aguda, se presenta en el uno por ciento de los niños, distribuida 1 por ciento moderada y uno por mil severa. La desnutrición en menores de 5 años es un problema agravado en la zona rural, en familias pobres de muchos miembros y con poco intervalo de años entre hijos. Las madres de niños desnutridos han recibido pocos años de instrucción formal. En 2005, la región Atlántica desplazó a la región Pacífica como el lugar geográfico con mayor presencia de desnutrición infantil; especialmente preocupante es la situación de niños residentes en La Guajira en términos de baja estatura para la edad y bajo peso para la edad, mientras que la delgadez (bajo peso para la estatura) es más prevalente en Guainía, Putumayo y Vaupés.

La desnutrición en niños entre 5 y 9 años es menos prevalente que en niños menores de 5 años. Un 13 por ciento presenta retraso en el crecimiento, 5 por ciento bajo peso para su edad y uno por ciento bajo peso para su estatura. Es mayor la proporción de jóvenes desnutridos entre 10 y 17 entre los de 5 a 9 años; el 16 por ciento presenta baja estatura para su edad y 7 por ciento bajo peso para su edad.

En personas de 18 a 64 años, los hombres tuvieron un peso promedio de 67 kilos, su estatura fue de 1,67 metros y la circunferencia de la cintura 85,7 centímetros. Para mujeres, el peso promedio fue de 61,2 kilos, su estatura 1,54 metros y la circunferencia de la cintura 81,5 centímetros. El 4 por ciento de las mujeres son delgadas, 47 normales y la mitad están a riesgo de sobrepeso y obesidad.

El embarazo adolescente es un riesgo nutricional para la gestante, con repercusiones en el desarrollo fetal y posterior bienestar de su hijo. El bajo peso para la edad gestacional es dos veces más prevalente en gestantes menores de 15 años (47 por ciento) que el promedio (21 por ciento), un preocupante problema de salud pública. El sobrepeso y obesidad (30 por ciento) se presenta principalmente en el tercer trimestre de embarazo y en mujeres mayores. El 11 por ciento de las gestantes está a riesgo de un posible bebé con peso insuficiente al nacer, de menos de 3000 gramos, en especial en madres de 18 años.

Conocimiento de VIH/SIDA

El conocimiento del VIH/SIDA en Colombia es prácticamente universal: el 98 por ciento de todas las mujeres entrevistadas ha oído hablar de esta enfermedad. El nivel de conocimiento es menor entre las más jóvenes (de 15 a 19 años) y entre las de 40 a 49 años de edad, entre las que reportaron que nunca habían tenido relaciones sexuales, en el área rural, en la región Oriental, entre las mujeres sin ninguna educación y en el nivel más bajo según el índice de riqueza. Solamente dos departamentos (Guainía y Vaupés) tuvieron un nivel de conocimiento por debajo del 90 por ciento.

Conocimiento de Prácticas Seguras

El 77 por ciento, de las mujeres que habían oído hablar de la enfermedad, mencionó el uso del condón como la práctica más segura. El uso del condón como práctica segura tiene los porcentajes más bajos entre las mujeres de 40-49 años de edad, las casadas o unidas, en el área rural y en la región Oriental. Solamente la mitad de las mujeres sin educación, reportó conocer esta práctica, al igual que el 64 por ciento de las que pertenecen al quintil más pobre.

Los departamentos que presentan los porcentajes más bajos en el uso del condón como práctica segura para evitar el contagio fueron: Vaupés (57 por ciento) y Boyacá, Cesar y La Guajira con porcentajes inferiores al 70 por ciento.

Con porcentajes mucho más bajos mencionan, el ser mutuamente fiel, 19 por ciento; no ser promiscuo, 18 por ciento; evitar el tener sexo con personas infectadas, 13 por ciento y exigir transfusiones con sangre certificada, 13 por ciento.

Estos resultados muestran la falta de conocimiento sobre prácticas seguras, para evitar el contagio de la enfermedad, por parte de las mujeres colombianas y la falta de una adecuada educación sexual.

Prácticas no Seguras

El 5 por ciento de las entrevistadas respondieron que no se podía hacer absolutamente nada para evitar el contagio; otro 5 por ciento dijo que no sabía de ninguna práctica, 2 por ciento respondió que evitando los besos y 2 por ciento que no compartiendo platos con personas infectadas. Todavía existe un porcentaje de mujeres que piensa que el SIDA se puede transmitir por prácticas diferentes a las relaciones sexuales, a la transmisión madre-hijo y a las transfusiones con sangre no certificada.

Comunicación con el Esposo o Compañero acerca del SIDA

El 57 por ciento de las mujeres ha hablado con su esposo o compañero sobre el tema del VIH/SIDA. Las mujeres que menos han tocado este tema con sus esposos o compañeros son las más jóvenes (15-19 años de edad), las que viven en el área rural, las de la región Oriental, las de los niveles más bajos de educación y las de estratos más pobres. En los departamentos de Cundinamarca, Cauca, Boyacá, Nariño, Caquetá y Vaupés, menos de la mitad de las mujeres ha hablado con sus compañeros sobre este tema.

El 24 por ciento de las mujeres se considera en riesgo de contraer la enfermedad. Las que menos se consideran en riesgo son las más jóvenes (15 a 19 años de edad), en el área rural, en la región Atlántica, entre las que tienen los niveles más bajos de educación y entre las más pobres. Los departamentos en donde la mujer se considera en menor riesgo son: Córdoba, Sucre, Boyacá, Atlántico, Bolívar, Magdalena, Santander y Cundinamarca. Las mujeres se consideran en mayor riesgo en el Valle del Cauca, Quindío, Huila y Putumayo.

Mujeres con Prueba del VIH/SIDA y Consejería

El 18 por ciento de las mujeres que ha oído hablar de SIDA, se ha practicado la prueba del VIH. Los porcentajes más bajos de mujeres que se la han practicado corresponden a las más jóvenes (15 a 19 años de edad), a las del área rural, en la región Oriental, entre los niveles más bajos de educación y entre las más pobres. Los departamentos en donde menos se han practicado la prueba son Boyacá, Chocó, Nariño, Córdoba, Tolima y Cauca. El 92 por ciento de las mujeres que se hizo la prueba conoció el resultado.

El 53 por ciento de las que se practicaron la prueba, reportó que había recibido consejería antes del examen de laboratorio y 27 por ciento cuando recibió el resultado. La mitad de las que no se hicieron la prueba conoce un lugar a donde pueden acudir cuando se la quiera practicar.

Transmisión de la Enfermedad de Madre a Hijo

El 90 por ciento de las mujeres entrevistadas manifestó que la enfermedad se puede transmitir de la madre al hijo; el 92 por ciento dijo que se puede transmitir durante el embarazo; el 73 por ciento que se puede transmitir durante el parto y el 58 por ciento que se podía transmitir durante la lactancia.

Actitudes hacia las Personas Infectadas

El 98 por ciento de las entrevistadas dijo que una persona infectada debe informarle sobre este hecho a su pareja. El 41 por ciento considera que el empleador puede despedir del trabajo a una persona que tenga la infección por VIH/SIDA. La tercera parte de las entrevistadas considera que una persona infectada puede seguir teniendo relaciones sexuales y, el 68 por ciento estaría dispuesta a cuidar a un pariente infectado.

Conocimiento de Infecciones de Transmisión Sexual y de sus Síntomas

El 83 por ciento de las mujeres manifestó conocer ITS diferentes al VIH/SIDA, mostrando un incremento significativo con relación a la ENDS 2000, cuando el 58 por ciento manifestó que las conocía. El 32 por ciento dice no conocer síntomas de ITS en el hombre y 30 por ciento no mencionó síntomas en la mujer; el desconocimiento es mayor entre las mujeres más jóvenes (15 a 19 años de edad), en el área rural, en la región Oriental, entre las mujeres sin educación y entre las más pobres. Los departamentos en donde el nivel de conocimiento de las ITS es más bajo son: Nariño, Boyacá, Meta y Cauca.

Mujeres con ITS en los Últimos 12 meses

El 1 por ciento de las mujeres manifestó que le habían diagnosticado una ITS en los últimos 12 meses. Esta proporción es mayor entre mujeres de 25 a 29 años de edad, en el área rural, en la región Pacífica, las que tienen solamente primaria y entre las de índices de riqueza más bajos. Magdalena, Cauca, La Guajira, Nariño y Cesar son los departamentos con los porcentajes más altos de mujeres que les han diagnosticado una ITS en los últimos 12 meses.

Mujeres con Síntomas de ITS en los Últimos 12 meses

El 1 por ciento de las mujeres manifestó tener o haber tenido llagas en sus genitales en el último año y 7 por ciento secreciones; uno por ciento dijo tener o haber tenido otros problemas diferentes.

Las secreciones son más frecuentes entre las de 15 a 19 años de edad, las residentes en regiones Pacífica y Oriental, en el área rural, entre las mujeres con primaria y las más pobres. Los departamentos en donde se reportan los porcentajes más altos son: Norte de Santander, Chocó, La Guajira, Magdalena y Santander.

Mujeres con Infección y lugar dónde la Adquirió

Del 8 por ciento que manifestó haber tenido o tener una infección, la tercera parte reportó que la fuente de contagio había sido su pareja, 5 por ciento baños públicos, 25 por ciento otras fuentes y 40 por ciento no sabe en dónde se contagio.

Fuente de Tratamiento y Razón para no Consultar al Médico o Enfermera

El 79 por ciento de las mujeres que reportaron haber tenido ITS, acudió a un médico o enfermera para su tratamiento, 8 por ciento fue a una droguería o farmacia, 10 por ciento se automedicó, 8 por ciento acudió a donde un amigo o pariente y 2 por ciento a donde un curandero.

Las principales razones expuestas para no acudir al médico o a una enfermera fueron la falta de dinero (29 por ciento), pensó que el problema le pasaría solo (20 por ciento), le daba miedo del diagnóstico del médico (11 por ciento) y le es difícil conseguir una cita (11 por ciento).

Comportamiento de las Mujeres con ITS

El 75 por ciento de las mujeres le informaron a su pareja y, de ellas, el 56 por ciento hizo algo para evitar el contagio. De estas últimas, 73 por ciento dejaron de tener relaciones sexuales y 31 por ciento usaron condón.

Situaciones de Control por parte del Esposo o Compañero

Dos de cada tres mujeres consultadas, contestaron que sus esposos o compañeros ejercían o habían ejercido situaciones de control contra ellas; esta relación es similar a la encontrada en la ENDS 2000.

Las situaciones más frecuentemente mencionadas fueron: que el esposo insiste siempre en saber en dónde está ella (37 por ciento), el esposo la ignora (36 por ciento), el esposo le impide el contacto con amigos o amigas (26 por ciento) y el esposo la acusa de infidelidad (26 por ciento).

Estas situaciones de control son más frecuentes entre las mujeres de 30 a 34 años de edad, las que anteriormente estuvieron casadas o unidas (79 por ciento), en Bogotá y entre las mujeres que no tienen educación. Los departamentos que tienen porcentajes de 71 por ciento o más en esta variable son Chocó, La Guajira, Boyacá, Amazonas, Guaviare, Nariño y Cauca.

Situaciones Desobligantes

El 26 por ciento de las mujeres contestó que sus esposos se expresaban en forma desobligante contra ellas, resultado similar al encontrado en la ENDS 2000, con frases despectivas, tales como “usted no sirve para nada”, “usted nunca hace nada bien”, “usted es una bruta”, “mi mamá hacía mejor las cosas”.

Los porcentajes más altos se encuentran entre las mujeres mayores de 35 años, las que estuvieron anteriormente unidas o casadas, en el área rural, en los antiguos Territorios Nacionales y entre las mujeres sin educación o con educación primaria.

Los departamentos del país, en donde las mujeres más frecuentemente se quejan de estas situaciones son Huila, Boyacá, Casanare, Arauca, Caquetá, Tolima, Norte de Santander y Nariño.

Amenazas del Esposo o Compañero

Una tercera parte de las mujeres contestó que, sus esposos o compañeros las amenazaban, porcentaje similar al encontrado en la ENDS 2000. La amenaza más frecuente es abandonarla (21 por ciento), seguida por quitarle los hijos (18 por ciento) y quitarle el apoyo económico (16 por ciento). Las amenazas son más frecuentes entre las mujeres mayores de 30 años, entre las que estuvieron anteriormente unidas o casadas, en el área urbana, en Bogotá y entre las de niveles más bajos de educación.

Violencia Física por parte del Esposo

Dos de cada cinco mujeres alguna vez casadas o unidas, reportaron haber sufrido agresiones físicas por parte del esposo o compañero; la violencia física por parte del cónyuge baja de 41 a 39 por ciento, cuando se compara con los resultados obtenidos cinco años atrás.

Las mujeres que sufren más la violencia física son las mayores de 30 años, las viudas, separadas o divorciadas, las residentes en el área urbana, en Bogotá, en los antiguos Territorios Nacionales y en la región Oriental. Las que tienen educación superior tienen el porcentaje más bajo de violencia física por parte del esposo o compañero (31 por ciento).

En los departamentos de Amazonas, Boyacá, Bogotá, Nariño, Vaupés, Vichada, Huila y Norte de Santander, más del 45 por ciento de las mujeres reportó haber sufrido violencia física por parte de esposo o compañero.

El 16 por ciento del total de mujeres entrevistadas manifestó haber sido objeto de violencia física por parte de una persona diferente al esposo o compañero.

Lesiones o Secuelas de los Episodios Violentos por parte del Esposo o Compañero

El 85 por ciento de las mujeres que han sido objeto de agresión física por parte del esposo o compañero, ha sufrido de secuelas físicas o psicológicas como consecuencia de la golpiza.

Asistencia a Establecimiento de Salud para Tratamiento de las Lesiones

La quinta parte (21 por ciento) de las mujeres agredidas, por el esposo o compañero, acudió a un médico o establecimiento de salud para recibir tratamiento e información. Acuden en las menores proporciones las mujeres más jóvenes, que viven en unión libre, en el área rural, de la región Central con menor nivel de educación. Los departamentos en donde menos han acudido las mujeres para tratamiento e información son Caquetá, La Guajira, Magdalena, Tolima, Sucre, Norte de Santander y Chocó.

Respuesta Agresiva de la Mujer al Esposo o Compañero

El 63 por ciento de las mujeres agredidas físicamente por sus esposos o compañeros, responde agrediéndole. Las mujeres que menos responden de esta manera, son las mayores de 40 años, las casadas, las del área rural, las que viven en los antiguos Territorios Nacionales y las que no tienen educación.

El porcentaje de las mujeres que reportan agredir físicamente al esposo o compañero, cuando él no lo está haciendo, aumenta de 13 en la ENDS 2000 a 47 por ciento en la ENDS 2005; sin embargo, la última cifra incluye no solamente la agresión física, sino también haberlo insultado, controlado o celado.

AfiliaciÓn

En cinco años la afiliación al SGSSS de Colombia se incrementó en 10 puntos porcentuales, al pasar de 59 en la ENDS 2000 a 69 por ciento actualmente. El porcentaje de afiliación a una Administradora de Riesgos Profesionales (ARP) del total de la población que trabaja es solamente de 9 por ciento. Entre las personas de 20 a 29 años, la afiliación al SGSSS es de 17 por ciento; alcanza el 21 por ciento entre los de 30 a 39 años y desciende al 19 por ciento entre los de 40 a 49 y a 13 por ciento entre los de 50 a 59 años.

La afiliación al sistema de salud es mayor entre las mujeres que entre los hombres. Cerca de una tercera parte de los menores de 20 años no está afiliada al SGSSS. Entre los que no tienen ninguna educación, el porcentaje de no afiliados es de 37 por ciento, mientras que los de educación superior, tienen cerca de 20 puntos porcentuales menos.

Entre los que buscaron trabajo, el porcentaje de no afiliados fue de 54; entre los que reportaron haber trabajado en la semana anterior el 29 por ciento no está afiliado al sistema. El 28 por ciento de los incapacitados permanentes no esté afiliado al SGSSS.

La falta de afiliación en el área urbana es de 28 por ciento, en el área rural llega al 40 por ciento. Por subregiones, el Litoral Pacífico, Sur de Bolívar-Sucre-Córdoba y Guajira-Cesar-Magdalena, tienen porcen-tajes de no afiliación mayores del 40 por ciento. Entre las personas más ricas 86 por ciento están afiliadas al SGSSS, entre las más pobres la proporción es solamente de 58 por ciento.

La meta de llegar a través del régimen contributivo al 70 por ciento de la población no se ha cumplido y está muy distante de lograrse. Pero la de llegar al 30 por ciento, a través del régimen subsidiado, ya se cumplió y puede seguir incrementándose.

Percepción del Estado de Salud de la Población y Consultas sobre ella

La salud de los hombres es percibida en un porcentaje ligeramente mayor que el de las mujeres como excelente, muy bueno y bueno, en tanto que las mujeres tienen porcentajes mayores en las alternativas de regular y malo.

La percepción de una salud “excelente”, “muy buena” y “buena” se concentra en los grupos jóvenes (menores de 20 años) y empieza a disminuir en cada uno de los siguientes grupos de edad.

La población que reside en el área urbana tiene una tendencia mayor a percibir su salud como excelente, muy buena y buena que la que vive en la zona rural.

Bogotá, tiene los porcentajes más altos de personas que perciben su salud como excelente, muy buena y buena (84 por ciento), mientras que en la región Oriental llegan solamente al 72 por ciento.

Dos de cada tres personas han consultado sobre su salud en el último año. La diferencia entre hombres y mujeres es de 14 puntos porcentuales, siendo las mujeres las que más frecuentemente consultan sobre este aspecto. Por edad, el porcentaje de consulta, se incrementa a partir de los 40 años de edad.

Personas Enfermas en el Último Mes, Causas e Incapacidad

El porcentaje de personas que estuvieron enfermas en los últimos 30 días fue de 12 por ciento para el país, 14 por ciento para mujeres y 11 por ciento para hombres. Este porcentaje se va incrementado ligeramente a medida que aumenta la edad, hasta el 20 por ciento entre los de 80 a 89 años de edad.

El 86 por ciento citó como causa del problema de salud una enfermedad específica, el 5 por ciento mencionó un accidente y el 10 por ciento un problema odontológico.

La mitad de las personas que reportaron haber estado enfermas en los últimos 30 días, suspendió sus actividades cotidianas a causa de su problema de salud. El promedio de la duración de la incapacidad, por motivo del problema de salud fue de 6 días. Esta incapacidad es mayor a medida que se incrementa la edad de la persona enferma.

Tratamiento para el Problema de Salud y Cubrimiento de los Costos de la AtenciÓn

El 65 por ciento de las personas que reportaron haber estado enfermas en los últimos 30 días, acudió a una institución de salud para su tratamiento médico. El 15 por ciento informó que se automedicó, 11 por ciento acudió a remedios caseros, 4 por ciento recibió asistencia de una farmacia o droguería y 3 por ciento manifestó que no hizo nada para ello.
En el área rural, solamente el 55 por ciento reportó que había asistido a una institución de salud, en el área urbana este porcentaje fue de 69 por ciento. El área rural, tiene los porcentajes más altos de uso de remedios caseros y de automedicación. Los departamentos con los porcentajes más altos de personas enfermas en los últimos 30 días, que no hicieron nada para buscar tratamiento fueron Santander y Norte de Santander.

El costo del tratamiento médico fue asumido por la entidad de seguridad social a la que está afiliada la persona enferma, en un 45 por ciento; el 13 por ciento manifestó que el costo fue asumido por la misma persona o familiares.

Personas Hospitalizadas en el Último Año, Causas y promedio de Días de Hospitalización

El porcentaje de personas que estuvieron hospitalizadas en el país en los últimos 12 meses fue de 5 por ciento. Las mujeres han estado hospitalizadas más que los hombres (7 y 4 por ciento, respectivamente), principal-mente por causa de los eventos reproductivos.

Los porcentajes de hospitalización, se van incrementando con la edad y son más altos en el área urbana (6 por ciento) y en los antiguos territorios nacionales (7 por ciento).

La mitad de las personas estuvieron hospitalizadas por causa de una enfermedad; por embarazo estuvo el 21 por ciento, por cirugía el 19 por ciento, por accidentes el 10 por ciento. El tiempo promedio de duración de la hospitalización fue de 6 días; en promedio, han transcurrido 5 meses desde que sucedió la hospita-lización.

Cubrimiento de los Costos de la Hospitalización y Oportunidad del Servicio

Existen tres fuentes principales de financiación de la hospitalización: la entidad de seguridad social en donde está afiliada la persona (70 por ciento), recursos propios o familiares (13 por ciento) y las secretarías de salud o alcaldías (11 por ciento). La medicina prepagada o plan complementario participa con el 1 por ciento. La financiación de la hospitalización con recursos propios o familiares es más alta entre las personas de niveles de educación más bajos, en el área rural y entre los del menor índice de riqueza. El 86 por ciento reportó que el servicio hospitalario había sido oportuno.

Uso de Servicios Específicos de Salud de las Mujeres y los Niños

(a) Embarazo actual

De las mujeres actualmente embarazadas, el 28 por ciento ha acudido a un hospital o clínica para ser controlada: 20 por ciento a un centro o puesto de salud y 24 por ciento a un centro de la EPS o ARS, al cual la mujer está afiliada. La cuarta parte de las embarazadas no ha asistido a un control prenatal.

(b) Última pérdida de embarazo

La última pérdida de un embarazo fue atendida en el 68 por ciento de los casos en un hospital o clínica, 5 por ciento en un centro o puesto de salud, 10 por ciento en un centro de la EPS o ARS en dónde está afiliada la mujer y 6 por ciento a través de un médico particular.

El 11 por ciento no buscó tratamiento alguno. Los porcentajes más altos en este grupo, se encuentran entre las mujeres de 45 a 49 años de edad, las de menor educación, las del área rural y las más pobres.

( c ) Esterilización

El 69 por ciento de la(o)s esterilizada(o)s reportaron que recibieron el servicio de un hospital o clínica, el 1 por ciento de un centro o puesto de salud, el 8 por ciento en un centro de una EPS o ARS en dónde la persona está afiliada y el 21 por ciento de Profamilia.

(d) Consecución del método anticonceptivo, diferente a la esterilización, la última vez

La droguería o farmacia, fue el sitio más frecuentemente mencionado como fuente donde se obtuvo la última vez el método anticonceptivo reversible (52 por ciento); la segunda fuente fue el hospital o clínica con el 11 por ciento, seguida de el centro de EPS o ARS (10 por ciento), el centro o puesto de salud (9 por ciento) y por último Profamilia (8 por ciento).

(e) Atención prenatal del embarazo del último hijo

El 6 por ciento de los embarazos del último hijo, no tuvieron control prenatal; la principal fuente de servicio del control prenatal fue el hospital o clínica (37 por ciento), seguido por el centro o puesto de salud (26 por ciento) y el centro de EPS o ARS (27 por ciento).

(f) Parto del último hijo nacido en los cinco años anteriores a la encuesta

El 82 por ciento de las madres reportó que el nacimiento del último hijo tuvo lugar en hospital o clínica, el 6 por ciento en centro o puesto de salud y 4 por ciento en centros de EPS o ARS. El 8 por ciento reportó haberlo tenido en la casa.

(g) Control del postparto del último nacimiento

El 55 por ciento de las mujeres acudió a un hospital para el control postparto de su último hijo nacido vivo, el 18 por ciento a un centro o puesto de salud, el 24 por ciento a un centro de la EPS o ARS, en donde la mujer está afiliada y, el 3 por ciento a un médico particular.

(h) Menores de cinco años que tuvieron Infección Respiratoria Aguda (IRA)

El 48 por ciento de los niños que padecieron de IRA en las dos semanas anteriores a la encuesta no recibieron tratamiento. Los porcentajes más altos corresponden a madres de los niveles más bajos de educación, al área rural, a la región Central, el Litoral Pacífico, y a las más pobres. En busca de tratamiento para los niños enfermos con IRA, sus padres o cuidadores acudieron a hospital o clínica (18 por ciento), centro o puesto de salud (12 por ciento), centro de EPS o ARS (13 por ciento), médico particular (4 por ciento) y droguería o farmacia (3 por ciento).

(i) Menores de cinco años que tuvieron Enfermedad Diarréica Aguda (EDA)

Más de la mitad de los niños (56 por ciento) que tuvieron EDA, en las dos semanas anteriores a la encuesta, no recibieron atención médica. De los que si recibieron, el 15 por ciento fue llevado a un hospital o clínica, el 11 a un centro o puesto de salud, 9 por ciento a un centro de EPS o ARS y 4 por ciento a un médico particular.

CitologÍa Vaginal

Del total de mujeres entre 18 y 69 años de edad, prácticamente todas conocen qué es la Citología Vaginal (CV). Más de cuatro de cada cinco mujeres se la han hecho en algún momento. Casi 7 por ciento se la hizo antes del año 2000, 28 por ciento entre el 2000 y el 2003, 53 por ciento en el 2004 y 14 por ciento en el 2005. El 48 por ciento de las que se han hecho la CV se la hacen una vez al año, 13 por ciento más de una vez al año, 4 por ciento cada 2 años, 22 por ciento se la ha hecho muy rara vez y 13 por ciento solo se la ha hecho una vez.

Al 9 por ciento de quienes reclamaron los resultados de la última citología (92 por ciento), ésta le resultó anormal.

Los lugares donde más les han hecho la CV son los centros de EPS o de ARS (36 por ciento), los hospitales (27 por ciento) y los centros o puestos de salud del gobierno (21 por ciento). En el 79 por ciento de los casos, el pago estuvo a cargo de la entidad de seguridad social a la que está afiliada, la cual ha cubierto más del 80 por ciento de los costos de los exámenes realizados en Boyacá, Nariño, Santander, Medellín; Bogotá y Cali.

Autoexamen de Seno

El 80 por ciento de las mujeres sabe qué es el autoexamen de seno. Más de la mitad (53 por ciento) de las mujeres se lo ha hecho. Solo el 2 por ciento de las mujeres que se han hecho el autoexamen se lo hace siempre en el mismo día del mes; el 5 por ciento realiza el examen entre 2 y 3 días después del período menstrual; el 9 por ciento entre 4 y 10 días después, 7 por ciento entre 4 y 10 días antes, 3 por ciento con la menstruación y 2 por ciento a la mitad del período. Frente a las recomendaciones médicas, estamos ante el desconocimiento de las mujeres sobre el mejor momento para realizarse el autoexamen.

Examen Clínico de Seno

Al 42 por ciento de las mujeres les han hecho examen clínico de seno: al 20 por ciento se lo hicieron en el último año, al 18 por ciento hace entre 1 y 5 años y al 4 por ciento hace más de 5 años. Las mujeres que dicen que les encontraron alguna anormalidad son 5 por ciento.

Mamografía

El 15 por ciento de las mujeres de 18 a 69 años se ha hecho la mamografía; el 38 por ciento por recomendación médica, el 29 por ciento por problemas de salud, 13 por ciento por rutina. Alrededor del 2 por ciento dice habérsela hecho atendiendo campañas de la alcaldía (0.2 por ciento), la secretaría de salud (0.6 por ciento), la EPS (0.9 por ciento) o la ARS (0.1 por ciento).

Casi todas las mujeres que se hicieron la mamografía reclamaron los resultados. Para la gran mayoría (89 por ciento) de quienes reclamaron el resultado, la mamografía fue normal; pero para una de cada diez resultó anormal.

Los principales sitios donde a las mujeres les han hecho la mamografía son hospital o clínica (39 por ciento), centro de atención de EPS o ARS (36 por ciento), centro o puesto de salud (21 por ciento), médico particular (8 por ciento), Liga contra el Cáncer (4 por ciento) y Profamilia (4 por ciento). El 80 por ciento de las mujeres no tuvo que pagar por la mamografía o el pago fue parcial. Ocho de cada diez exámenes fueron cubiertos por las entidades de salud a las que están afiliadas y al otro 20 por ciento se lo pagó la secretaría de salud (18 por ciento), el seguro médico o la medicina prepagada (2 por ciento).

La Encuesta Nacional de Demografía y Salud 2005 (ENDS 2005) definitivamente consolida la importancia que esta serie de estudios tiene dentro del contexto del desarrollo del país. En ella se introdujeron cambios que se consideraron trascendentales para sus diferentes usuarios y lectores: por primera vez, se recolectó información de niñas de 13 y 14 años de edad, aunque los diferentes resultados de este documentos se presentan se hace con mujeres de 15 a 49 años, con el fin de mantener la comparabilidad con las encuestas anteriores y con otros países, pero su información será de gran utilidad en estudios a profundidad. Se incluyó un capítulo sobre citología vaginal y mamografía, con el fin de contemplar todos los componentes de la Política de Salud Sexual y Reproductiva del Gobierno Nacional; aquí también se encuestaron mujeres de 50 a 69 años. Se tuvo en cuenta a toda la población de los hogares de la muestra, para la toma de medidas antropométricas, con el fin de estudiar su estado de nutrición y desarrollo. Se hizo un análisis minucioso de cada uno de los capítulos del formulario de entrevista y se complementó con nuevas preguntas, cuando se consideró de interés, como fue el caso del capítulo relacionado con afiliación al Sistema de Seguridad Social en Salud.

Un cambio también de gran importancia fue la ampliación de la muestra, para obtener representatividad total de cada uno de los departamentos del país, con el fin de que cada ente territorial pueda tener su información en forma separada. La ENDS 2005, también sirvió de base o punto de partida para la Encuesta de la Situación Nutricional de la Población Colombiana 2005 (ENSIN 2005), que suministra información de innegable importancia para Colombia

Con la ENDS 2005, también se comprobó que en un estudio de esta envergadura e importancia, se puede recolectar la información a través del uso de microcomputadores, lógicamente teniendo una excelente planeación y un exhaustivo entrenamiento de las encuestadoras, supervisoras y en general de todo el personal involucrado en el trabajo de campo; ésto ayuda a mejorar sustancialmente la calidad de la información que se obtiene.

En general, la ENDS 2005, permite documentar los cambios que se han producido en algunas variables, relacionadas directa e indirectamente con salud sexual y reproductiva; desafortunadamente, también muestra el estancamiento en otras, evidenciando y confirmando los profundos desniveles, desigualdades e inequidades entre diferentes grupos poblacionales. Entre los grupos menos favorecidos del área urbana, en el área rural y especialmente en los departamentos de los dos litorales, persisten situaciones desfavorables que pueden incrementar aún más las brechas existentes.

Es necesario que el Gobierno Nacional, que ya tiene identificada y definida la Política de Salud Sexual y Reproductiva, los gobiernos departamentales y locales, pasen inmediatamente a la acción y a la práctica en el ofrecimiento de la información y de los servicios que se requieren, para la disminución de las condiciones desfavorables en los grupos poblacionales más necesitados.

También es altamente recomendable, que el gobierno refuerce las diferentes fuentes estadísticas y de información, para poder hacer un seguimiento fundamentado en información válida, confiable y oportuna, de los diferentes programas, proyectos y actividades que se desarrollan en este campo, para poder medir los cambios y el impacto que se producen con su desarrollo.

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