Este es uno de los temas que arroja buenas noticias. La mortalidad infantil en Colombia disminuyó en un 50 por ciento en las dos últimas décadas. De 44 muertes por cada mil nacimientos, hace 20 años, se pasó a 21 muertes por cada mil nacimientos en el quinquenio anterior (1995-2000). Este trabajo dejó en claro que la mortalidad neonatal mostró una disminución del 39 por ciento, pues se pasó de 24 muertes por cada mil nacimientos a 15 muertes. La encuesta reveló que los lugares del país donde más niños mueren, menores de un año, son las zonas rurales (31 por mil), principalmente en el área de la Guajira, Cesar y Magdalena, con 36 muertes por cada mil nacimientos. La menor mortalidad infantil se presenta en Medellín, con 12 muertes por cada mil nacimientos. Existen características que inciden en la mortalidad infantil como:
Las regiones con menor mortalidad infantil son Bogotá y la Central, 17 y 20 por mil respectivamente, mientras la mortalidad en las dos regiones costeras es de 29 por cada mil. La mortalidad es mayor para los niños que para las niñas, especialmente en el primer mes de vida. En todas las regiones se observan descensos entre 1995 y el año 2000, excepto en la Oriental. La mayor disminución se observa en la Región Pacífica, al bajar de 39 a 29 muertes por mil nacimientos. Grupos de alto riesgo reproductivo
Salud de madres e hijos Se indagaron aspectos relacionados con la salud materno infantil como: la atención prenatal y la asistencia en el parto, la vacunación, las enfermedades respiratorias agudas (IRA) y la prevalencia y tratamiento de diarreas. La encuesta reporta que en los últimos cinco años se incrementaron los partos atendidos por médicos. En las zonas urbanas de 93 por ciento pasaron a 94 por ciento, mientras que en las zonas rurales el promedio se mantiene en 70 por ciento. El 87 por ciento de los nacimientos en los últimos 5 años contaron con atención prenatal de un médico; de igual forma se determinó que quienes acceden a la atención en mayor proporción son mujeres de zonas urbanas tales como Bogotá, Medellín y Cali; entre los 20 a 34 años y primerizas. En las zonas rurales la atención prenatal por parte de un médico es precaria. La menor asistencia se da en el Litoral Pacífico (46 por ciento) y en Cauca-Nariño y Tolima-Huila-Caquetá (alrededor del 65 por ciento). En estas últimas es común acudir a comadronas (32 por ciento en el Litoral Pacífico), quienes atienden en las zonas rurales y a mujeres con características contrarias a las atendidas por médicos. De otro lado, se estableció que la cuarta parte de los niños que nacieron entre 1995 y 2000 lo hicieron a través de cesárea, un aumento importante si se tiene en cuenta que en 1990 fueron 16 por ciento y en 1995 el 17 por ciento. La cesárea se realiza cada vez más en las zonas urbanas, en las subregiones Atlántico-Norte de Bolívar, los Santanderes, Bogotá, Medellín y Cali. Este tipo de operaciones se le practican con frecuencia a madres de mayor edad, con promedio de nacimientos de 1-3 y a mujeres con secundaria y educación universitaria Respecto al peso y el tamaño de los bebés al nacer también se presentaron cambios con relación a la Encuesta de 1995. En esa ocasión se determinó que 64 de cada 100 recién nacidos pesaron 2500 gramos o más, esta vez 68 de cada 100 presentaron ese peso. Para el 42 % de los nacimientos las madres no recordaron la talla de su hijo. El cigarrillo y el alcohol durante el embarazo Un aspecto fundamental que arrojó resultados interesantes fue el del uso del cigarrillo y el alcohol durante el embarazo: el 9 por ciento de las mujeres entrevistadas dijo haber consumido alcohol; está práctica se acentúa más en el Litoral Pacífico, donde el 17 por ciento de las mujeres ingirieron bebidas alcohólicas. El menor registro se presentó en Cali, Nariño y Cauca. Con respecto al uso del cigarrillo el 5 por ciento de las mujeres aceptó haber fumado; el 10 por ciento de ellas viven en ciudades como Bogotá, Calí y Medellín. Esta práctica se registra con más frecuencia en mujeres de mayor edad, con mayor número de hijos y con menor educación. La vacunación La Encuesta también reveló datos representativos respecto a la información de la vacunación contra enfermedades que presentan mayores cuadros de morbilidad infantil como: la tuberculosis (BCG), la difteria (DPT), hepatitis B, la gripa, sarampión, la triple viral y la anti polio. Los resultados mostraron que en los últimos cinco años el número de niños que ha recibido todas sus vacunas disminuyó con relación a 1995. En ese año el 66% de los infantes habían recibido todas las vacunas, mientras que en los últimos cinco años sólo el 52 por ciento. Las zonas del país que mayor índice de vacunación registraron son Bogotá, Cali y Medellín. Y el menor número se presenta en la Costa Atlántica. Si hablamos de vacunas específicas en 1995 el 33 por ciento de los niños fueron vacunados contra la polio al nacer, aumentando esta cifra al doble, es decir al 66 por ciento. Las tres dosis de polio pasaron de 78 por ciento en 1995 a 71 por ciento en el 2000. En 1995 el 84 por ciento de los niños fueron vacunados contra el sarampión y en el 2000 el 71 por ciento. La Encuesta expuso cifras relacionadas con el tratamiento de fiebres y diarreas. Si comparamos los resultados de esta Encuesta y la anterior, nos damos cuenta que se presentó una pequeña disminución en los niños que sufrieron de fiebres; para el período 1990-1995 el resultado fue del 28% y para la fase 1995 – 2000 del 26%. Los más afectados fueron los niños de 6 a 35 meses. Al 93 por ciento se les suministró acetaminofén; el 37 por ciento fue llevado a hospitales; el 8 por ciento fue atendido por médicos y el 43 por ciento no recibió ninguna clase de atención. En 1995 el 95 por ciento de las madres conocían sobre el uso de sales de rehidratación oral (SRO), mientras que para la ENDS 2000 esta cifra disminuyó a un 92 por ciento. Comparando las dos encuestas, el número de niños menores de 5 años que sufrieron de diarreas pasó de un 17 por ciento a un 14 por ciento. La mayor proporción de infantes afectados se presenta en las zonas rurales, con madres de bajo nivel de educación, en la región Pacífica, Central y Oriental el índice alcanza el 22 por ciento. La terapia de rehidratación oral tuvo un descenso, pasó del 68 por ciento en 1995 a 61 por ciento en el 2000.
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