La ENDS 2000 registra que el servicio y la cobertura de la seguridad social en Colombia ha tenido un progreso rápido y exitoso en los últimos cinco años. Las cifras de afiliados se han duplicado en un tiempo récord, de 1993, año en que empieza a funcionar la ley 100 de seguridad social, al año 2000 se pasó del por ciento al 58 por ciento de población afiliada. Un 22 por ciento se encuentra afiliado a las administradoras del régimen subsidiado (ARS); el 18 a EPS diferente al Seguro Social y el 4 por ciento a regímenes especiales. El cubrimiento de la seguridad social en Bogotá es del 72 por ciento, mientras que en la Región Atlántica sólo un 45 por ciento de las personas se encuentran afiliadas. El porcentaje de no afiliados es más alto entre los menores de 5 años (49 por ciento) y tiende a disminuir a medida que aumenta la edad. Para la población mayor de 50 años la no afiliación se reduce a un poco más del 30 por ciento. Se afilian más mujeres La afiliación al Sistema Nacional de Salud es ligeramente mayor entre las mujeres, tanto para el ISS y las otras EPS, como para las ARS. A medida que aumenta la educación, también aumenta la afiliación. Sin embargo, la relación es a la inversa para la afiliación a las ARS ya que ésta disminuye con el nivel educativo: apenas un 3 por ciento entre la población con educación universitaria pero casi 30 por ciento entre la población sin educación o con primaria. La afiliación es marcada entre los pensionados, que cuentan con 98 por ciento de afiliados y entre los incapacitados, los que trabajan y los que desarrollan labores domésticas. En contraste, la ausencia de afiliación es marcada entre los desempleados que buscan trabajo. La afiliación al Instituto de Seguros Sociales es mayor entre los pensionados y los que perciben renta, mientras que la afiliación a otras EPS es mayor los trabajadores y los estudiantes. A las ARS hay más afiliados entre los incapacitados, personas dedicadas a oficios de hogar y los económicamente activos (trabajadores y desempleados). Uso y calidad de los servicios La mayoría de la población que ha estado hospitalizada en el último año considera que la calidad de la atención recibida es buena o excelente, sin que existan diferencias marcadas por edad o género, lo que sugiere que el sistema de salud responde a las expectativas de la población en lo relacionado con la atención recibida durante el proceso de hospitalización. La percepción de que la calidad es buena disminuye al aumentar el nivel educativo. Cuando se analiza la actividad económica, los pensionados y los estudiantes tienen mayores porcentajes de calidad percibida como excelente. La región Atlántica y Bogotá presentan el mayor porcentaje de la percepción de la calidad como deficiente. Más hombres hospitalizados que mujeres Más del 5 por ciento de la población estuvo hospitalización en 1999, siendo mayor en la población de las regiones Oriental y Central y menor en las dos regiones costeras. De igual manera, fue mayor la proporción de hospitalizaciones en la zona urbana que en la rural y más de los hombres que de las mujeres. Igualmente, a menor edad, menor porcentaje de hospitalización. Para las mujeres se encontró un porcentaje de hospitalización más bajo que los hombres (3 y 8 por ciento respectivamente), lo cual llama la atención dado que en otras encuestas se encontró mayor hospitalización entre las mujeres debido a sus necesidades obstétricas. Con relación a la actividad económica el porcentaje de hospitalización es mayor entre los que perciben renta, los pensionados y los incapacitados y menor entre las personas dedicadas a los oficios del hogar y los estudiantes. El estado de salud La Encuesta Nacional de Demografía y Salud 2000 incluyó una pregunta sobre la percepción de los miembros del hogar de su salud en general: muy buena, buena, regular, mala. Según la edad, la percepción de que la salud es buena comienza muy alta (por encima del 70 por ciento de las personas) y disminuye de manera lineal a alrededor del 30 por ciento entre las personas de 75 años y más. Las mujeres reportan más que los hombres que su estado de salud es regular o malo. A medida que aumenta el nivel educativo de las personas también aumenta su percepción de que su salud es buena. La relación inversa se da con la percepción de que el estado de salud es regular o malo el cual disminuye con el nivel educativo. Este hallazgo, apoyado en la relación entre el nivel educativo y el ingreso, sugiere que las personas de menores ingresos tienen un peor estado general de salud que aquellos con mayores ingresos. Las personas con mayor percepción de que su salud es buena y muy buena solo son los estudiantes, los trabajadores y los desempleados. Los incapacitados y los que tienen renta son quienes más perciben que su salud es regular y mala, seguidos por los pensionados y las amas de casa.
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